Dada la situación que estamos viviendo y que ha sucedido si casi previo aviso, la confinación en nuestras viviendas con nuestras familias y las personas con las que convivimos, nos hemos visto abocados a reorganizar nuestras vidas y nuestras rutinas. Lo mismo ha sucedido con las empresas, que en el mejor de los casos están pudiendo adaptarse para que sus trabajadores puedan desempeñar sus funciones de forma remota.
Ante esta situación los responsables de Recursos Humanos y equipos de muchas empresas nos están consultando «¿cómo podemos mantener la motivación y la implicación de nuestros equipos en un contexto no presencial?».
Es cierto que en cuestión de días los parámetros y variables que eran válidos para liderar y motivar a un equipo han cambiado. Ahora nos encontramos en un contexto cerrado con prioridades muy diferentes. Por lo tanto, también ha cambiado la forma en la que debe actuar el responsable de Recursos Humanos de un equipo o empresa.
Ahora cada uno de nosotros lidiamos con un encierro involuntario donde la cultura de empresa y la consciencia de pertenencia a un equipo pueden parecer cada vez más lejanas. Para evitar caer en el desánimo es importante conocer las herramientas que tenemos a nuestro alcance:
1. La tecnología pasa a ser nuestro principal aliado. En esta situación el departamento de sistemas es crucial para la empresa; ya la tenía, pero ahora es crítico para que podamos seguir trabajando en remoto de manera segura y sin incidencias. Habilitar las herramientas que faciliten el teletrabajo, pero además, y aquí las áreas de RRHH tenemos que facilitar indicaciones, enfocarnos en que sean amigables, de fácil uso y comprensión, que sean compatibles con los procesos internos de la empresa y que podamos comunicar y comunicarnos de manera fluida y en tiempo real.
2. Marcar una rutina y disciplina de trabajo, una agenda de reuniones, tareas, entregas, etc.
3. Cada uno de nosotros tenemos que tener claros nuestros objetivos, qué se espera de nosotros y cuándo. La definición clara de objetivos tanto propios como de equipo es una de las principales funciones de los responsables.
4. Transparencia y comunicación por parte de la empresa. Es importante que las comunicaciones con el personal de las empresa no decaigan, que se siga informando de los hitos y los logros conseguidos y que se comuniquen los retos. Esto último genera implicación por parte de los miembros del equipo en el proyecto común.
5. Desarrollar eventos virtuales donde se facilite que los trabajadores interactúen y vuelvan a sentirse acompañados y parte de un equipo.
6. Es importante habilitar canales de comunicación donde, aparte de la comunicación desde la empresa a los empleados, sean los empleados los que puedan expresarse de manera directa y donde no se dilate la respuesta.
7. Formación y desarrollo de habilidades tanto individuales como en equipo usando de base la tecnología.
8. Fomento de la innovación y la creatividad en nuestros equipos, usándolas como herramientas de implicación, mediante el lanzamiento de retos que hagan que el equipo se cohesione y aporte valor a la empresa.
9. Reconocimiento del desempeño y los logros obtenidos. Nuestro equipo sigue siendo nuestro principal valor en la empresa y es importante reconocer su implicación y esfuerzo en momentos como éste.
10. Y, ¿por qué no?, ocuparnos también del ocio y la desconexión, tan necesarias para aumentar la productividad. Es necesario tener tiempo para «recargar las pilas», algo aún más complicado en entornos cerrados donde no podemos salir ni cambiar de ambiente. Las empresas podemos facilitar esta desconexión pasando ideas, iniciativas yactividades según el perfil y gustos de nuestros equipos. Debemos lograr que tengan esos momentos que les ayuden a encontrar ilusión y fuerza para seguir adelante.
11. Pongo éste punto 11, porque sin duda habrá quedado fuera alguna herramienta más que nos pueda ayudar a motivar a nuestros equipos. Y si es así, éste será el sitio donde incorporar vuestra aportación a este artículo, que no tiene más objetivo que servir de ayuda en momentos complicados a través de la divulgación de la experiencia.
Para concluir, los responsables de RRHH no debemos olvidar que ahora más que nunca tenemos que estar alerta a lo que sucede en nuestro contexto empresarial virtual, un contexto en la mayoría de los casos desconocido. Por ello, démonos tiempo para adaptarnos también nosotros, pero siendo conscientes que muchos de estos cambios que estamos experimentando han venido para quedarse.